
Esquivar o romper el auto: la trampa vial que crece en Avenida Arana de Villa Elisa
En la traza cotidiana de quienes cruzan Villa Elisa rumbo al trabajo, la escuela o la estación, hay dos obstáculos que dejaron de ser simples imperfecciones del asfalto. Son cráteres. Y están sobre Avenida Arana (419), en dos puntos clave: uno entre 14 y 15, y el otro en la intersección de 419 y 15, mano hacia el Camino General Belgrano.
Las imágenes enviadas a 1894 Radio Online por vecinos y vecinas muestran baches profundos, de bordes desgranados y base irregular en la Avenida Arana. “Hace meses que están así”, advierten. Pero lo que más indigna no es solo el tiempo transcurrido, sino las consecuencias: ya hubo autos dañados.
📍 Dos puntos críticos en la Avenida Arana
El primer pozo se encuentra sobre calle 419, (Avenida Arana) entre 14 y 15. El segundo, a pocos metros, en 419 y 15, en sentido hacia el Camino General Belgrano. Ambos forman parte de una de las arterias más transitadas de la localidad, conexión habitual entre barrios residenciales y vías de salida hacia La Plata.
Conductores que circulan por la zona aseguran que, en horas nocturnas o días de lluvia, el riesgo se multiplica. El agua cubre el desnivel y el impacto es inevitable.
“Es que cuando querés esquivarlos, ya tenés otro auto al lado”, describió un vecino que sufrió la rotura de una cubierta semanas atrás.

🚗 Daños materiales y peligro vial
El deterioro no solo afecta a automóviles particulares. Por allí pasan motos, bicicletas, transporte escolar y vehículos de carga liviana. En una avenida que debería garantizar fluidez y seguridad, hoy la maniobra obligada es frenar bruscamente o zigzaguear.
Los vecinos señalan que el reclamo lleva meses sin solución definitiva. Algunos arreglos provisorios —cuando los hubo— no resistieron el tránsito constante ni las lluvias del verano.

🗣️ Reclamo vecinal y pedido de intervención
Las fotografías llegaron a la redacción con un mensaje claro: visibilizar el problema para acelerar una respuesta. La comunidad espera una intervención estructural y no un parche transitorio que vuelva a ceder en pocas semanas.
Mientras tanto, la escena se repite: autos que bajan la velocidad de golpe, motos que se abren hacia el carril contrario y conductores que, entre bocinazos y volantazos, intentan evitar el golpe seco contra el asfalto roto.
En una ciudad que crece y se expande, el mantenimiento de sus arterias principales no es un detalle menor. Es seguridad vial, es prevención, es cuidado del patrimonio de quienes todos los días transitan Villa Elisa.
