Pepe Sbatella en los estudios de Radio 1894.
En su columna semanal en Encuentro en la Rambla, Pepe Sbatella abrió un interrogante clave para comprender el momento político y económico del país: ¿qué implica el silencio ante un escenario internacional que está cambiando aceleradamente? Para el economista, callar frente al ajuste y la dependencia externa “cuesta caro”, porque deja intacto un statu quo que hoy juega en contra de los intereses nacionales.
Sbatella plantea que el mundo atraviesa una transformación profunda: la consolidación de los BRICS, el avance de China y Rusia, y la emergencia de un orden multipolar abren oportunidades inéditas para países como la Argentina. Mientras varias naciones exploran sistemas de intercambio en monedas propias y alternativas al dólar, nuestro país —sostiene— se aferra a la disciplina del viejo bloque dominado por Estados Unidos e Israel. En ese marco, la dolarización aparece como el extremo de la subordinación.
El corazón de su análisis está en la discusión sobre la soberanía monetaria interna. Sbatella recuerda que las provincias ya demostraron en el pasado que pueden defender su capacidad económica emitiendo monedas complementarias. La experiencia del Patacón en la provincia de Buenos Aires, así como las iniciativas recientes en La Rioja o incluso en municipios como José C. Paz, muestran que los bonos pueden funcionar como herramientas reales para sostener el consumo, pagar salarios y garantizar obra pública cuando la Nación restringe recursos.
Según Sbatella, el problema no es técnico sino político: animarse a desobedecer el libreto del FMI. Emitir moneda provincial, argumenta, no solo permite aliviar el ajuste sino que cuestiona la hegemonía financiera que el Fondo busca preservar. Por eso, dar ese paso tendría “costos políticos”, pero también sería un gesto de autonomía frente a la presión externa.
Para la provincia de Buenos Aires —que representa la mitad de la economía del país—, la decisión podría convertirse en un punto de inflexión. En un contexto de desfinanciamiento, sostiene Sbatella, Kicillof deberá elegir entre preservar una imagen moderada o asumir un rol más audaz para proteger el tejido económico provincial.
La columna concluye con una advertencia: en tiempos de crisis, el silencio no es neutral. Tomar decisiones —aun las más transgresoras— puede ser la única forma de evitar que la dependencia externa defina el futuro económico argentino.
