Diego Petrucci: el valor de las lenguas originarias en Argentina

En una nueva entrega de su columna en Encuentro en la Rambla, Diego Petrucci entrevistó al lingüista Martín Califa, doctor en Lingüística por la Universidad de Buenos Aires e investigador especializado en lenguas indígenas sudamericanas, para reflexionar sobre una riqueza cultural poco conocida: la diversidad lingüística que aún existe en la Argentina.
A lo largo de la conversación, Califa explicó que, además del castellano, en nuestro país se hablan al menos dieciséis lenguas originarias con diferentes grados de vitalidad, muchas de ellas pertenecientes a comunidades que mantienen viva una herencia cultural milenaria. También describió cómo las migraciones incorporaron nuevas variedades del quechua, el guaraní y el aymara al paisaje lingüístico argentino, especialmente en las grandes ciudades, desafiando la idea de una Argentina monolingüe.
La entrevista recorrió además la historia de esas lenguas, su organización en familias lingüísticas y el reconocimiento que hoy impulsan las propias comunidades, recuperando los nombres con los que se autodenominan y dejando atrás denominaciones impuestas desde el Estado o la tradición académica. En ese recorrido aparecieron palabras de uso cotidiano —como cancha, pilcha, choclo, poroto, ananá, chamamé o mandioca— que muestran hasta qué punto las lenguas originarias forman parte del español que hablamos todos los días.

Otro de los ejes centrales fue la preocupación por la desaparición de lenguas en distintas partes del mundo y, al mismo tiempo, las experiencias de recuperación y revitalización impulsadas por comunidades indígenas que buscan reconstruir su patrimonio lingüístico mediante la educación, la música, la investigación y el trabajo colectivo. Califa destacó que cada lengua preserva una manera particular de comprender la naturaleza, las relaciones sociales y la historia de un pueblo, por lo que su pérdida implica también la desaparición de conocimientos acumulados durante siglos.
La conversación también abordó el papel de la escuela, la Educación Intercultural Bilingüe y las políticas públicas destinadas a garantizar los derechos lingüísticos de los pueblos originarios. En ese marco, el investigador expresó su preocupación por el desfinanciamiento del sistema científico argentino, el congelamiento de ingresos al CONICET y el retroceso de las políticas de investigación y preservación cultural, advirtiendo que estas decisiones afectan no solo a los investigadores, sino también a las comunidades que luchan por mantener vivas sus lenguas y su identidad.
Con una mirada que combina lingüística, historia, educación y derechos humanos, la entrevista propone pensar a las lenguas originarias no como una expresión del pasado, sino como parte del presente y del futuro de la Argentina. Un diálogo que invita a reconocer que cada lengua representa una forma única de nombrar el mundo y que proteger esa diversidad significa también defender la memoria, la cultura y la riqueza colectiva de nuestra sociedad.
