En su columna en Encuentro en la Rambla, Luján Rulli parte de la serie Envidiosa para pensar cómo las pantallas instalan modelos aspiracionales que pesan sobre las mujeres. La ficción —dice— muestra con humor y sutileza los mandatos sobre maternidad, éxito, cuerpo y consumo que muchas veces se naturalizan sin cuestionamiento .

Rulli vincula esto con un fenómeno creciente en redes: las familias extragrandes exhibidas como símbolo de abundancia y estatus. Siguiendo el análisis de Daniela Suárez Tomé, explica que estas imágenes funcionan como capital simbólico, pero son inalcanzables para la mayoría, especialmente frente a los altísimos costos de crianza que publica el INDEC. Allí aparece la doble vara: cuando las familias numerosas son ricas se celebran; cuando son pobres se las estigmatiza.

Además, advierte sobre discursos conservadores como las Trade Wives, que buscan reinstalar roles tradicionales para las mujeres mientras monetizan cada aspecto de su vida en redes. Frente a esas narrativas, Envidiosa ofrece —según Rulli— un contrapunto necesario: una mujer que empieza a revisar qué desea realmente y qué le fue impuesto.

Para Rulli, ese es el verdadero punto: mirar críticamente lo aspiracional, cuestionar los mandatos y recuperar la posibilidad de elegir sin la presión de modelos irreales.

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