Las aventuras del príncipe Achmed, con música en vivo en City Bell

El sábado 7 de noviembre a las 20, el Teatro de Cámara de City Bell proyecta Las aventuras del príncipe Achmed (1926), de Lotte Reiniger. Un grupo de músicos tocará en vivo una banda sonora original. La función es apta para todas las edades.
Se cumplen cien años del estreno de Las aventuras del príncipe Achmed, el largometraje de animación más antiguo que se conserva, y la película llega a City Bell con música en vivo. La función es el sábado 7 de noviembre a las 20 en la sala principal del Teatro de Cámara de City Bell, en Diagonal 4 (Urquiza) 327, entre 462 y 464. Es apta para todas las edades.
La propuesta, titulada Las mil y una noches – Las aventuras del príncipe Achmed, es una proyección especial en la que un grupo de músicos interpreta una composición original en sincronía con las imágenes. Tocan Nacho Stoppani, Sebastián Piatti, Lucas Muñoz, Tomás Szelagowski, Rob Astami y Rodrigo Runco.
Organizan Luca, del ciclo Cine Caminante, y Roberto Astami, del ciclo Videódromo, junto con la Asociación Civil Lumen Artis, que gestiona la sala. Cada entrada es un bono contribución para la asociación y se consigue en la web de Lumen Artis.
Una película hecha con tijera y papel
Las aventuras del príncipe Achmed es obra de la cineasta alemana Lotte Reiniger, que tenía poco más de veinte años cuando empezó a hacerla. Le llevó tres años, de 1923 a 1926. Recortó a mano figuras de cartón y finas láminas de plomo y las animó cuadro por cuadro bajo la cámara. Así creó la técnica de animación de siluetas que la hizo conocida. Para la película también usó una forma temprana de la cámara multiplano, que daba profundidad a los fondos.
En el equipo trabajaron Carl Koch, que era su esposo, Walter Ruttmann y Berthold Bartosch. Oskar Fischinger aportó una máquina para efectos especiales. La película se estrenó en Alemania el 23 de septiembre de 1926 con música original de Wolfgang Zeller. Dura unos 65 minutos.
La historia toma relatos de Las mil y una noches: palacios, criaturas fantásticas, caballos voladores y aventuras en tierras lejanas. “Es un mosaico de la memoria viva de la humanidad, porque recolecta historias de varias culturas, sin autor conocido”, describe Luca.
El antecedente argentino
La película tiene un lazo con la Argentina. Se la considera el largometraje animado más antiguo que se conserva porque los anteriores se perdieron. Los hizo el animador Quirino Cristiani en Buenos Aires: el más recordado es El Apóstol, de 1917. De ellos no quedan copias.
Las copias de Príncipe Achmed que circularon durante décadas eran en blanco y negro. Entre 1998 y 1999, archivistas de Alemania y el Reino Unido la restauraron a partir de copias de nitrato y recuperaron los colores originales de cada escena.
La música en vivo remite a los comienzos del cine, cuando cada función era una experiencia distinta. Según los organizadores, la partitura sigue los movimientos de los personajes y los cambios de clima de la historia.
“Tenemos la ilusión y la necesidad de llenar la sala”, dice Luca, y pide ayuda para correr la voz.
