Lula le ganó el balotaje a Flávio Bolsonaro y va por un cuarto mandato

El presidente brasileño, de 80 años, derrotó este domingo a Flávio Bolsonaro en el balotaje con más del 51,7% de los votos válidos, revirtió la primera vuelta y asumirá en enero de 2027 su cuarto período.

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido este domingo presidente de Brasil tras vencer en el balotaje al senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL). Con más del 99% de las secciones escrutadas, Lula tenía el 51,76% de los votos válidos frente al 48,24% de Flávio Bolsonaro, una diferencia de más de 4,3 millones de votos. A los 80 años, el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) obtiene un cuarto mandato, algo sin antecedentes en la historia de Brasil.

El resultado revirtió lo ocurrido el 4 de octubre. En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, unos 56,1 millones, contra el 45,16% y 53,8 millones del presidente. Esa ventaja de alrededor de 2,2 millones de votos convirtió el balotaje en una disputa por los electores que habían apoyado a otros candidatos.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó la victoria a las 21.07, hora de Brasilia, la misma que en la Argentina. Antes, el instituto Datafolha la había proyectado con el 86,41% de las urnas contabilizadas. La asunción está prevista para el 5 de enero, nuevamente junto al vicepresidente Geraldo Alckmin. Tras votar en San Pablo, Lula agradeció el respaldo recibido en la campaña y dijo que sería “eternamente agradecido” al pueblo.

Un conteo de ida y vuelta

La jornada tuvo un giro inusual. El Supremo Tribunal Federal ordenó extender la votación hasta las 19, cuando estaba previsto el cierre a las 17. La resolución la tomó el juez Cristiano Zanin por denuncias de problemas en el transporte público, sobre todo en Bahía, y por inconvenientes climáticos en otras regiones. Las versiones difieren sobre el origen del pedido: la agencia EFE lo atribuyó a la campaña de Lula, mientras que elDiarioAR indicó que ambas campañas presentaron reclamos. EFE describió el inicio del recuento como de gran confusión.

El TSE ya había empezado a difundir datos con el 0,25% de las secciones contadas, cuando Lula registraba el 57,66%, pero la publicación se suspendió hasta el nuevo cierre. Al reanudarse, el escenario cambió: con el 26,30% de las secciones totalizadas, Flávio Bolsonaro pasó adelante con el 50,46%; con el 53,13%, Lula recuperó el primer lugar con el 50,23%. El repunte llegó con los votos del nordeste, donde el PT conserva una base electoral importante.

Durante la jornada, la Justicia Electoral reemplazó 1.551 urnas electrónicas, el 0,28% de las 499.248 en uso, sin necesidad de votación manual. Cerca de 160 millones de brasileños estaban convocados a votar.

El capítulo argentino

En la Argentina estaban habilitados unos 13.000 brasileños, con centros de votación en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Paso de los Libres y Puerto Iguazú. En la Embajada de Brasil, en la Ciudad de Buenos Aires, la concurrencia superó claramente la de la primera vuelta. Entre los votantes en el exterior, Lula lideraba con el 59,53% en el conteo parcial de la tarde.

La elección también tuvo eco en la política argentina. Javier Milei respaldó abiertamente a Flávio Bolsonaro. En la víspera del balotaje llamó a Lula “ladrón y mentiroso”, luego de que el mandatario brasileño cuestionara el modelo económico argentino en el debate televisivo. Cinco días antes había agitado la posibilidad de un fraude. Declaraciones previas de Milei llevaron al gobierno brasileño a llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires. Desde la oposición, Cristina Fernández de Kirchner celebró el triunfo de Lula.

Flávio Bolsonaro, de 45 años, es senador por Río de Janeiro y principal representante electoral de su padre, quien quedó impedido de competir por las decisiones judiciales vinculadas a su intento de seguir en el poder tras la derrota de 2022. Al votar, el senador afirmó que había llegado la hora del cambio. Su propuesta apuntaba a reducir el gasto estatal y a endurecer las medidas de seguridad; la de Lula se centró en la continuidad de los programas sociales, la inversión pública, el poder adquisitivo y la defensa de las instituciones.

Entre la primera y la segunda vuelta, el Congreso aprobó el fin de la escala laboral 6×1 (seis días de trabajo por uno de descanso), una medida apoyada por el 78% de los brasileños según Datafolha.

Según el propio Lula, este será su último mandato. El nuevo gobierno deberá ordenar las cuentas públicas, impulsar el crecimiento y atender la seguridad, frente a un Congreso de mayoría conservadora y con el bolsonarismo como principal fuerza opositora. Los analistas también señalan la tarea de construir un sucesor.

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