Murió Taty Almeida, símbolo de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia

La Argentina despide a una de las figuras más emblemáticas de la defensa de los derechos humanos. Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, falleció este domingo a los 95 años. Su muerte fue confirmada por familiares y allegados luego de permanecer internada en el Hospital Italiano.

Nacida como Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, Taty transformó el dolor por la desaparición de su hijo Alejandro Martín Almeida en una lucha colectiva que la convirtió en una referencia insoslayable de la defensa de los derechos humanos en la Argentina. Alejandro tenía apenas 20 años cuando fue secuestrado y desaparecido el 17 de junio de 1975 por la organización parapolicial Triple A. A partir de entonces, inició un camino de búsqueda que marcaría el resto de su vida.

Su incorporación a las Madres de Plaza de Mayo la llevó a participar activamente de las históricas rondas en la Plaza de Mayo y de innumerables actividades de denuncia contra la impunidad. Tras la división de la organización en 1986, continuó su militancia en Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, espacio desde el cual sostuvo durante décadas el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.

Con el paso de los años, Taty Almeida se convirtió en una de las voces más respetadas del movimiento de derechos humanos. Recorrió escuelas, universidades, sindicatos y organizaciones sociales llevando el testimonio de las Madres y promoviendo el compromiso de las nuevas generaciones con la memoria histórica. Su pañuelo blanco y su voz firme pasaron a formar parte del patrimonio simbólico de la democracia argentina.

A sus 95 años mantenía una intensa actividad pública. En marzo pasado participó de los actos por los 50 años del golpe de Estado y volvió a reclamar por los 30.000 detenidos-desaparecidos, reafirmando una convicción que sostuvo durante toda su vida: la necesidad de preservar la memoria colectiva frente a cualquier intento de negacionismo.

En abril de este año había recibido un reconocimiento académico que puso en valor una trayectoria construida sobre la perseverancia y el compromiso. Durante ese homenaje reiteró una de las frases que mejor sintetizan su legado: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”.

La muerte de Taty Almeida provoca una profunda conmoción en los organismos de derechos humanos, en el ámbito universitario, sindical, político y cultural. Su nombre quedará asociado para siempre a la lucha contra la impunidad y a la construcción de una sociedad basada en la memoria, la verdad y la justicia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *