
Arturo Seguí: el Municipio toma el control de la recolección
Desde abril, la localidad Arturo Seguí deja de estar bajo la concesión de ESUR. La recolección será realizada por la delegación municipal con frecuencia diaria.
En calles donde el paso del camión marca la rutina diaria, el cambio no es menor. En Arturo Seguí, uno de los barrios de La Plata, la recolección de residuos dejará de depender de la empresa privada ESUR y pasará a ser gestionada directamente por el Municipio.
La medida forma parte de un nuevo esquema impulsado por la gestión del intendente Julio Alak, que alcanza a nueve localidades y busca reorganizar uno de los servicios más sensibles para la vida cotidiana.
Un cambio que impacta en la rutina de Arturo Seguí
Desde el 1° de abril, los vecinos de Arturo Seguí deberán adaptarse a un nuevo sistema: la basura domiciliaria deberá sacarse de lunes a sábado entre las 7 y las 9 de la mañana.
El servicio tendrá frecuencia diaria y será prestado por las delegaciones municipales junto a cooperativas locales, con una flota de 14 camiones.
Según informaron desde la Comuna, el objetivo es “optimizar” la recolección en zonas donde históricamente hubo reclamos por demoras o irregularidades.
Qué cambia y qué no en La Plata
Mientras que en la periferia —incluido Arturo Seguí— el servicio será municipal, ESUR continuará operando en el casco urbano y en localidades cercanas, entre ellas Villa Elisa, City Bell, Gonnet y Tolosa.
En esos sectores se mantendrá el esquema actual, aunque con ajustes en la frecuencia en algunos casos.
Impacto económico y reorganización del servicio
La municipalización de la recolección en estos barrios también tiene un impacto en las cuentas públicas. Según estimaciones oficiales, implicará una reducción de alrededor del 12,5% en el contrato vigente con ESUR.
La recolección de residuos representa uno de los gastos más altos del Municipio, llegando a concentrar una porción significativa del presupuesto anual.
Expectativa y desafío
En Arturo Seguí, donde el crecimiento urbano convive con zonas semi rurales, el desafío será sostener un servicio regular y eficiente.
El cambio ya está en marcha. Y como suele ocurrir con estos servicios, su impacto se medirá en lo cotidiano: en la vereda limpia, en el horario cumplido y en la respuesta ante los reclamos.
