“Un día en la vida”: la historia detrás del cierre de Sgt. Pepper

En su columna de música en Encuentro en la Rambla, Sergio Antonucci repasó la historia de “A Day in the Life”, el tema que cierra Sgt. Pepper (1967), y sumó un testimonio de Ernesto Sábato sobre los Beatles.

El columnista de música Sergio Antonucci dedicó su espacio en Encuentro en la Rambla, que se emite por 1894RadioOnline desde Villa Elisa, a “A Day in the Life” (“Un día en la vida”), la canción de los Beatles que cierra el álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. La columna recorrió el origen de la letra, la forma en que se grabó y su famoso final, y sumó un archivo de Ernesto Sábato, escritor formado en La Plata, en el que compara al grupo de Liverpool con Mozart.

El tema se publicó el 1 de junio de 1967 y dura algo más de cinco minutos. Antonucci lo presentó como una pieza de dos partes: una de John Lennon, de tono reflexivo y casi cinematográfico, y otra de Paul McCartney, más rítmica, que ocupa el centro de la canción. Según el columnista, el resultado fue uno de los encuentros creativos más altos entre ambos autores, acompañado por una orquesta de cuarenta músicos.

La apertura musical de la columna no fue la versión original, sino la de The Analogues, una banda tributo de los Países Bajos fundada en 2014 que se propuso tocar en vivo la música de la etapa de estudio de los Beatles con instrumentos analógicos y de época, sin intentar parecerse a ellos en lo visual.

Una noticia de diario hecha canción

La letra parte de un hecho real. Lennon contó que una mañana leyó dos noticias en el diario; una de ellas fue la muerte de Tara Browne, heredero de 21 años de la fortuna Guinness, que había chocado con su auto el 18 de diciembre de 1966. El vehículo era un Lotus Elan. Antonucci relató que Lennon tenía los diarios apoyados sobre el piano y empezó a musicalizar las imágenes y los relatos del accidente. Lennon aclaró después que la canción no describe de manera literal lo que le pasó a Browne.

El otro eje de la columna fue el despertador que se escucha en la mitad del tema, entre la parte de Lennon y la de McCartney. Para Antonucci, ese sonido funciona como bisagra y le da unidad a la obra. El productor George Martin recordó que, para marcar el tiempo de un tramo que iban a completar más adelante, el asistente Mal Evans contó los compases en voz alta y, como broma, puso un despertador para que sonara al final de los veinticuatro compases; ambos sonidos quedaron en la grabación.

El acorde que cierra el disco

La columna terminó con el final de la canción, un golpe simultáneo sobre varios pianos que George Martin dejó sonar con los micrófonos al máximo hasta que el sonido se extinguió. Las crónicas de la grabación indican que fue un acorde de Mi mayor tocado por John, Paul, Ringo y el asistente Mal Evans en tres pianos, con Martin en un armonio, y que antes probaron una especie de zumbido cantado que descartaron. Entre tomas orquestales y el acorde final, la grabación demandó en total unas 34 horas, frente a las 10 que había llevado el primer disco del grupo.

Antonucci ubicó a Sgt. Pepper como el octavo álbum de los Beatles y como un disco que usó el estudio como un instrumento más, con canciones enlazadas entre sí. Definió “A Day in the Life” como una película sonora que cierra una de las obras centrales de los cuatro de Liverpool.

El tramo con anclaje local llegó con Ernesto Sábato. El columnista recordó su paso por el Colegio Nacional de La Plata, su simpatía por Estudiantes y su rol como presidente de la Conadep, que en 1984 entregó al presidente Raúl Alfonsín el informe Nunca Más. En el archivo emitido, Sábato contó una discusión con un crítico musical de Buenos Aires: le planteó que, si de verdad sentía la música de Mozart, tenía que sentir algo con los Beatles. “Grandes músicos que instintivamente llegaron a los muchachos jóvenes”, resumió el escritor.

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