Vivienda, aulas y corrupción: el otoño caliente de la juventud europea

Entre el 15 de septiembre y el 23 de octubre se registraron al menos 177 protestas en 12 países europeos, un nivel comparable al de los peores otoños de la crisis del euro. Vivienda, educación y costo de vida son los reclamos que se repiten. En Serbia, una lista nacida del movimiento estudiantil derrotó en las urnas al oficialismo de Aleksandar Vučić.

Una ola de movilizaciones encabezadas por jóvenes recorre Europa. Los reclamos varían según el país, pero hay un hilo que los une: el hartazgo de una generación que desconfía de sus instituciones. En Serbia, ese malestar llegó al poder. En las elecciones anticipadas del domingo 25 de octubre, la Lista de Estudiantes, encabezada por el cardiólogo Ilija Srdanović, obtuvo cerca de 2,2 millones de votos, contra unos 1,72 millones del Partido Progresista Serbio. La participación fue del 69,1 %, la más alta de la década. El propio Vučić admitió la derrota: «Está claro que hemos perdido las elecciones». Según sus estimaciones, la lista estudiantil tendría entre 135 y 140 de las 250 bancas del Parlamento.

Es un hecho sin antecedentes cercanos en Europa: una lista surgida directamente del movimiento estudiantil obtuvo la mayoría parlamentaria. Hubo protestas estudiantiles que derribaron gobiernos, como la Revolución de Terciopelo checoslovaca de 1989 o la que precipitó la caída de Slobodan Milošević en 2000. Pero en esos casos fueron coaliciones más amplias las que ganaron en las urnas.

El movimiento serbio maduró durante dos años en la calle. Nació de una tragedia: el 1 de noviembre de 2024 se derrumbó la marquesina de la estación de trenes de Novi Sad y murieron 16 personas. El hecho destapó el enojo de buena parte de la sociedad con la corrupción y la falta de transparencia del gobierno. Sus movilizaciones forzaron el adelanto electoral, y el jueves previo a la votación unas 150.000 personas se concentraron en Belgrado, según recuentos independientes. «Buscamos más transparencia y menos corrupción», resumió Kosta Golubović, estudiante de Derecho en la Universidad de Novi Sad y una de las voces del movimiento. Es un espacio heterogéneo, donde conviven sectores europeístas y grupos ultranacionalistas.

Un otoño de 177 protestas

El diario El País contabilizó al menos 177 protestas en 12 países entre el 15 de septiembre y el 23 de octubre. La cifra se acerca a la media de 190 protestas mensuales de los otoños más intensos de la crisis del euro, entre 2010 y 2012, según los registros de PolDem, un proyecto universitario que releva movilizaciones a partir de cables de agencias. Francia, España, Italia, Portugal y Bélgica concentran el 80 % de ellas. La mayoría fueron pacíficas: 49 terminaron con detenidos.

No se trata de un movimiento coordinado, sino de conflictos nacionales que coinciden en el tiempo. Que estallen en otoño tiene explicación, según Luka Lešić, de la Unión Europea de Estudiantes: «Los estudiantes vuelven a los centros, las redes organizativas se activan y los cambios en las tasas, las ayudas y las condiciones de estudio se vuelven inmediatamente tangibles».

Francia, el epicentro

La protesta francesa empezó a mediados de septiembre con bloqueos de liceos en París y se extendió a todo el país en tres semanas: el 1 de octubre había cientos de establecimientos bloqueados. Los estudiantes reclaman que se cubran los cargos docentes vacantes (al inicio del ciclo lectivo faltaba al menos un profesor en el 53 % de los establecimientos, según el sindicato SNES-FSU), menos alumnos por aula y edificios en mejor estado. Después se sumaron agricultores, transportistas, sindicatos y los chalecos amarillos.

El 17 de octubre marcharon 550.000 personas en todo el país, según el Ministerio del Interior. La jornada terminó con más de 2.000 detenidos, casi 1.000 policías heridos y el Ayuntamiento de Limoges incendiado. El gobierno de Sébastien Lecornu decretó toques de queda parciales, anunció más de 3.000 profesores suplentes y retiró algunas subas de aranceles universitarios. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció que parte de las fuerzas militares reforzará a la policía. El presidente Emmanuel Macron culpó a «extremistas de ultraizquierda, junto con numerosos delincuentes». Todo ocurre a meses de las presidenciales de 2027, con Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon al frente de las encuestas. Los sindicatos preparan una nueva jornada para el 5 de noviembre.

Italia: de las aulas a las rutas

En Italia, los estudiantes salieron a la calle el 16 de octubre, entre otros motivos contra una norma que limita al 30 % la presencia de ciertas categorías de alumnos extranjeros en primer grado. Al malestar se suma el bolsillo: la inflación ronda el 4,2 % y los salarios suben apenas un 2 %, mientras los transportistas del sur bloquean rutas con el gasoil a 2,30 euros el litro. El 18 de octubre, unos 2.000 jóvenes convocados por redes sociales irrumpieron en el centro de Milán para romper vidrieras y saquear comercios. La policía llevó a comisaría a 271 personas, cerca del 80 % de ellas menores.

El gobierno de Giorgia Meloni respondió con un decreto que castiga la participación violenta en manifestaciones con hasta cinco años de prisión, presume que los adolescentes de 14 a 18 años comprenden sus actos y habilita la prisión preventiva para menores. Además, envió 500 militares a Milán. «Manifestarse es un derecho. Destruir nuestras ciudades no lo es», dijo la primera ministra. La central sindical CGIL convocó a una huelga general para el 20 de noviembre.

La vivienda: España y Portugal

En la península ibérica, el eje es la vivienda. En España, la primera gran manifestación del otoño fue el 26 de septiembre en Madrid, tras el desalojo de Maricarmen, una vecina de 87 años: reunió al menos 25.000 personas según la Delegación del Gobierno y 300.000 según el Sindicato de Inquilinas. Le siguieron la acampada de la Puerta del Sol y, el 3 de octubre, marchas en medio centenar de ciudades, un día después de que el Congreso rechazara dos decretos de vivienda del gobierno. Comisiones Obreras y UGT convocaron una huelga general para el 11 de noviembre, la primera que impulsan juntas desde 2012.

Portugal tomó a Sol como modelo. Hubo acampadas en la plaza del Rossio de Lisboa y en el centro de Oporto contra un proyecto de ley que facilita los desalojos, en un país donde el precio de la vivienda subió un 124 % entre 2015 y 2024, el doble de rápido que la media europea. La policía levantó los campamentos el 20 de octubre, con 55 detenidos. «El gobierno no cederá ante los gritos de la calle», advirtió el ministro de Asuntos Parlamentarios, Carlos Abreu Amorim. Los manifestantes reclaman una huelga general ibérica junto a la española, y la central CGTP marchará al Parlamento el 24 de noviembre.

Bélgica, Grecia y Alemania

En la Bélgica francófona, los estudiantes protestan desde octubre contra la suba de aranceles y los recortes, sobre todo en Bruselas y Lieja, con un lema que resume el clima: «La generación Z somos los últimos». Un fin de semana hubo unas 90 concentraciones en todo el país y enfrentamientos en Bruselas. El ministro del Interior, Bernard Quintin, sostuvo que aquello «ya no era simplemente una protesta, sino violencia». En Atenas, más de 10.000 personas acompañaron el 21 de octubre una huelga docente. En Alemania, las movilizaciones son más chicas y apuntan contra el servicio militar y el rearme; para el 17 de noviembre hay convocada una jornada estudiantil.

Albania: de los flamencos a los estudiantes

En Albania, la protesta empezó en mayo como un movimiento pacífico, la llamada «revolución de los flamencos», contra la cesión de una reserva natural a empresarios vinculados con Jared Kushner, yerno de Donald Trump. Con el inicio de las clases, el 13 de octubre, se sumaron los estudiantes, que denuncian las condiciones universitarias y los aranceles, y la protesta se volvió violenta: al día siguiente ardieron los ministerios de Educación y de Finanzas. Hasta el 19 de octubre hubo 310 heridos, según Europa Press, y más de 240 detenidos. Los manifestantes piden la renuncia del primer ministro Edi Rama, en el poder desde 2013, que descartó dimitir y culpó a Irán y a Rusia de avivar las protestas.

Un contrato social roto

Para el analista David Gómez, de El Orden Mundial, el denominador común es la ruptura del contrato social: estudiar, trabajar y esforzarse ya no garantiza una vida estable e independiente. Los números acompañan: desde 2022, los precios subieron un 23,6 % en la Unión Europea, según Eurostat. A eso se suma la desconfianza. Según el Eurobarómetro, el 99 % de los griegos, el 94 % de los portugueses, el 92 % de los españoles y el 82 % de los italianos creen que la corrupción está extendida en su país. Y el calendario no ayuda a enfriar los ánimos: España, Francia, Italia, Polonia y Grecia tienen elecciones en los próximos meses.

El fenómeno no es solo europeo. En 2025, la generación Z ya había salido a la calle en Marruecos, Nepal, Bangladés y Madagascar. En la India, donde Narendra Modi gobierna desde 2014, el presidente de la Corte Suprema, Surya Kant, llamó «cucarachas» a jóvenes desempleados en mayo pasado; la respuesta fue el Cockroach Janta Party, un movimiento juvenil que pasó de las redes a las calles.

¿Revuelta o revolución?

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó su preocupación por las manifestaciones en Albania, Bélgica, Francia, Italia y Portugal, y pidió a todas las partes «rebajar las tensiones». Para la exministra de Exteriores española Arancha González Laya, saber si se trata de una revolución «es difícil cuando uno está en ella». Según ella, la respuesta dependerá de «cuánto sean nuestras democracias capaces de canalizar este descontento». La historia ofrece una genealogía: de las protestas antiglobalización de Seattle en 1999 a los indignados de 2011, una parte de la sociedad se rebela contra la desigualdad y la sensación de que las instituciones no pueden, o no quieren, protegerla. La diferencia, señala la revista Historia y Vida, es que hoy ni siquiera el empleo garantiza bienestar ni perspectivas.

Fuentes

El País: «¿Dónde y por qué se protesta en Europa? Las reivindicaciones de los jóvenes de cada país» (Fernando Albero, Adrián Sagredo y Sebastián Casse, 24/10/2026).

RTVE: «La Generación Z somos los últimos»: la juventud europea toma las calles para luchar por un futuro incierto (Álex Mateos, 20/10/2026).

La Vanguardia / Historia y Vida: «Reivindicaciones desoídas y jóvenes al límite en Europa» (Empar Revert, 22/10/2026).

El Orden Mundial: «Los jóvenes toman las calles. ¿Un nuevo otoño caliente en Europa?» (David Gómez, 21/10/2026).

Euronews: Vučić admite la derrota en las elecciones anticipadas serbias (25/10/2026).

Al Jazeera: «From the streets to the ballot box: Serbia’s students hope for election win» (22/10/2026).

Ara: «Los estudiantes ganan las elecciones parlamentarias en Serbia» (octubre de 2026).

Euronews: Huelga general por la vivienda en España el 11 de noviembre (07/10/2026).

Euronews: Las protestas estudiantiles continúan en Francia mientras Lecornu promete un plan de choque (08/10/2026).

Al Jazeera: France to impose new curfews where required after calm night (20/10/2026).

Perfil: «Quien rompe, paga»: Italia crea un nuevo delito y habilita la prisión preventiva para menores tras los saqueos en Milán (octubre de 2026).

Fair Planet: «India’s cockroach revolution: how a Supreme Court insult sparked a youth-led political movement» (2026).

Transcripción radial: Segmento de actualidad internacional de la radio española sobre las movilizaciones juveniles en Europa, con la participación de Arancha González Laya (documento de base).

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