Lago Escondido: la marcha que exige acceso público y soberanía volvió a caminar la Patagonia

El 2 de febrero comenzó una nueva edición de la Marcha a Lago Escondido, una acción colectiva que volvió a instalar en la agenda pública el reclamo por el acceso libre a los bienes naturales y la defensa de la soberanía territorial en la Patagonia. Desde ese día, la Columna Juana Azurduy avanza a pie por la zona cordillerana de Río Negro, en una travesía que combina caminata, organización comunitaria y denuncia política.

La movilización reúne a militantes, organizaciones sociales, sindicales y políticas de distintos puntos del país, que año tras año sostienen una consigna central: Lago Escondido es un bien público y su acceso no puede estar restringido por intereses privados. El reclamo apunta al histórico conflicto en torno al lago, rodeado por tierras en manos del empresario británico Joe Lewis, cuya posesión y control han sido cuestionados judicial y socialmente durante décadas.

Desde la Columna Juana Azurduy señalaron que la marcha no se limita a un gesto simbólico, sino que constituye una acción concreta de visibilización y resistencia frente a un modelo que avanza sobre los territorios, los recursos naturales y los derechos colectivos. En los mensajes difundidos durante el inicio del recorrido, remarcaron que defender el acceso al lago es también defender la soberanía nacional, en un contexto de creciente extranjerización de tierras y debilitamiento del rol del Estado.

La edición 2026 de la marcha se desarrolla además en un escenario crítico, marcado por los incendios forestales que afectan amplias zonas de la Patagonia. Las organizaciones participantes vinculan esta situación con los recortes presupuestarios en políticas ambientales, el desfinanciamiento de los organismos de control y manejo del fuego, y el avance de intereses inmobiliarios y extractivos. “El fuego no es casual, forma parte de un modelo de despojo”, sostienen desde la columna.

A lo largo del recorrido, los y las participantes denuncian restricciones, controles y obstáculos en los caminos de montaña, al tiempo que reivindican el derecho constitucional a transitar y acceder a los bienes comunes naturales. La caminata se convierte así en un acto político sostenido en el tiempo, que interpela a los gobiernos provinciales y nacionales sobre el cumplimiento efectivo de la ley y las sentencias judiciales que ordenan garantizar el acceso público.

Desde 1894Radio, este reclamo se lee también en clave territorial: la defensa del ambiente, el acceso al agua y la soberanía sobre los bienes comunes no es un problema lejano. Las discusiones sobre el uso del suelo, la presencia del Estado y los límites al poder privado atraviesan a comunidades de todo el país, incluidas las de nuestra región.

La Marcha a Lago Escondido volvió a ponerse en camino para recordar que la soberanía no se declama, se ejerce, y que los bienes comunes no pueden quedar en manos de intereses privados, por más poder económico que los respalde.

Esta cobertura forma parte del seguimiento especial de 1894Radio sobre el conflicto por Lago Escondido. Para conocer el contexto completo, actores involucrados y antecedentes, podés leer la nota madre:
Lago Escondido: qué es el conflicto, quiénes intervienen y por qué sigue abierto


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