
Lago Escondido: qué es el conflicto, quiénes intervienen y por qué sigue abierto
El conflicto por Lago Escondido vuelve a instalarse en la agenda pública con una nueva marcha que reclama el acceso libre a un bien natural y la defensa de la soberanía territorial en la Patagonia. Quiénes intervienen, qué dice la Justicia y por qué el reclamo sigue vigente.
Un lago público con acceso privatizado
El conflicto por el acceso público a Lago Escondido volvió a ocupar un lugar central en la agenda política y social con una nueva edición de la marcha que recorre la Patagonia. Año tras año, la movilización pone en discusión un reclamo que permanece irresuelto: el derecho de libre acceso a un bien natural de dominio público y la soberanía territorial frente al avance del poder privado.
Ubicado en la provincia de Río Negro, Lago Escondido es un espejo de agua que, por ley, pertenece al dominio público. Sin embargo, en la práctica, el acceso se encuentra restringido desde hace décadas. El conflicto se originó a partir de la adquisición de grandes extensiones de tierra que rodean el lago por parte del empresario británico Joe Lewis, a través de la empresa Hidden Lake S.A.
El entramado judicial y la ausencia del Estado
A lo largo de los años, distintos fallos judiciales reconocieron el carácter público del lago y ordenaron garantizar un acceso libre y seguro. No obstante, esas resoluciones nunca se cumplieron de manera efectiva.
La falta de políticas concretas y de voluntad estatal permitió que se consolidara una privatización de hecho de un bien común, sostenida por controles territoriales, restricciones a la circulación y la ausencia de intervención de los organismos responsables de hacer cumplir la ley.
En el marco de esta edición 2026 de la Marcha a Lago Escondido, 1894Radio realizó un seguimiento periodístico del reclamo territorial y las acciones desarrolladas en la Patagonia.
Por un lado, puede leerse la crónica del inicio de la movilización en la nota “Lago Escondido: la marcha que exige acceso público y soberanía volvió a caminar la Patagonia” , donde se detallan los objetivos políticos de la convocatoria, el contexto ambiental y las denuncias realizadas por las organizaciones participantes.
Asimismo, esta emisora informó sobre la llegada de la columna al lago en la nota “La columna Juana Azurduy llegó a Lago Escondido pese a denuncias de hostigamiento” , que da cuenta de las situaciones de violencia denunciadas durante el recorrido y reafirma el reclamo por el acceso público a los bienes naturales.
En tanto, en otro capítulo de l cobertura “Lago Escondido: el control ambiental se aplica con doble estándar, rigor para algunos, privilegios para otros ” , que da cuenta de las situaciones de violencia denunciadas durante el recorrido y reafirma el reclamo por el acceso público a los bienes naturales.
La Marcha a Lago Escondido como acción política sostenida
En este escenario se inscribe la Marcha a Lago Escondido, una acción colectiva que se realiza todos los años y que reúne a organizaciones sociales, sindicales y políticas de distintos puntos del país.
Lejos de tratarse de un gesto simbólico, la marcha implica presencia territorial, caminata sostenida y visibilización de un conflicto estructural que excede el caso puntual del lago. El reclamo central se mantiene inalterable: el acceso público no se negocia.
La Columna Juana Azurduy y las denuncias durante el recorrido
Dentro de esta movilización participa la Columna Juana Azurduy, que en cada edición vuelve a poner en primer plano el reclamo por la soberanía y el acceso a los bienes comunes naturales.
Durante el recorrido, las y los manifestantes denunciaron controles, obstáculos en los caminos y situaciones de hostigamiento, hechos que fueron documentados y seguidos por esta emisora.
(Aquí se irán incorporando los enlaces a las coberturas específicas, crónicas y actualizaciones diarias de la marcha).
Un conflicto que se agrava en el contexto ambiental
La edición 2026 de la marcha se desarrolla en un contexto especialmente crítico para la Patagonia. Los incendios forestales que afectan vastas zonas de la región, el recorte de presupuestos en políticas ambientales y el desfinanciamiento de organismos de control forman parte de un escenario que las organizaciones vinculan con un modelo de avance sobre el territorio y los recursos naturales.
Desde la movilización advierten que el reclamo por Lago Escondido no puede separarse de una discusión más amplia sobre ambiente, uso del suelo y soberanía.
Pepe Sbatella: presencia territorial y mirada política
Entre quienes participan de la marcha se encuentra José Alberto “Pepe” Sbatella, economista argentino y referente del campo nacional y popular. Fue presidente de la Unidad de Información Financiera (UIF) entre 2010 y 2015, con una gestión enfocada en el control del lavado de activos y las grandes operaciones económicas.
Vecino de Villa Elisa, Sbatella participa todos los años de la marcha y es columnista de economía y política en el programa Encuentro en la Rambla de 1894Radio, aportando una lectura crítica sobre soberanía, poder económico y rol del Estado.
Por qué el conflicto sigue abierto
El conflicto por Lago Escondido continúa abierto porque las sentencias judiciales no se traducen en hechos concretos, porque el Estado no garantiza el acceso efectivo y porque los intereses privados siguen imponiendo una lógica de apropiación sobre bienes que son colectivos.
En ese marco, la marcha se sostiene como una forma de ejercer en el territorio un derecho que, aunque reconocido legalmente, sigue siendo negado en la práctica.
Lago Escondido no es solo un lago. Es una postal de las disputas actuales por el control del territorio, los bienes comunes y la soberanía en la Argentina. Una discusión que no se resuelve únicamente en los tribunales, sino que se expresa, año tras año, caminando la Patagonia.
